La propia Santísima Virgen diseñó esta medalla, mostrándosela en una visión a Santa Catalina Labouré en París en 1830, con la intención de que difundiera la devoción a la medalla por todo el mundo. Los sacramentales, como la Medalla Milagrosa, nos ayudan como católicos a recibir y cooperar con la gracia de Dios.
- Tono dorado
- 32 milímetros de altura.